EL HUEVO GENERADOR DE VIDA

EL HUEVO GENERADOR DE VIDA

Ma CARMEN RUIZ I MERCEDES SALGADO
Mixta
Grup CHM Salut Mental

El Huevo cósmico o huevo del mundo es un tema utilizado en mitos de creación de muchas culturas y civilizaciones antiguas, separadas y aparentemente sin ninguna relación.
Todas estas culturas inciden, en forma de metáforas, sobre elementos de ontología cósmica o metafísica mediante el huevo. Este cuerpo redondo u ovalado es símbolo universal ligado a la creación y a la renovación constante de la naturaleza. En este sentido, el huevo entraría dentro de esas imágenes arquetípicas compartidas por las tradiciones religiosas y folclóricas de numerosas culturas.
El huevo simboliza el inicio, la creación, la resurrección, el renacimiento, la metamorfosis.
Como representación del poder creador de la luz, es la idea del germen de la vida espiritual que se explica por sí solo, resultando así , una realidad primordial que contiene en germen, la multiplicidad de los seres.
En la mitología griega, un huevo es producido por un dios o una diosa. Zeus, metamorfoseado en cisne, violó a Leda y como consecuencia, ella puso dos huevos de los cuales nacieron cuatro hijos: Jelena, Clitemestra, Cástor y Pólux.
En la India, según el Upanishad, (libro sagrado de enseñanzas) el huevo nace del no – ser y engendra los elementos: dos fragmentos de la cáscara, uno de plata y otro de oro, engendran el cielo y la tierra. De la membrana externa surgen las montañas, de la interna las nubes, de las venas los ríos y del agua de la vejiga el océano.
En el lenguaje jeroglí co egipcio, el signo determinante del huevo simboliza lo potencial, el germen de la generación, el misterio de la vida.
El huevo confirma y promete la resurrección como retorno. En las tumbas de Beocia se han descubierto estatuas de Dionisos con un huevo en la mano. Las reglas órficas prohibían comerlos; se ofrecen a
los muertos como alimento prenda del renacimiento.
En Estonia y Letonia los campesinos comen huevos en el período en el que se realizan las labores agrícolas para obtener buenas cosechas pues asocian el huevo (símbolo de vida, fertilidad, nacimiento) con el futuro de la cosecha que se desea buena. Esto podría tener relación con la costumbre de comer la mona en el campo cuando salimos de excursión, coincidiendo con la primavera que es el período en que la naturaleza genera vida y cuando se celebra el triunfo de la vida sobre la muerte con la Resurrección de Cristo. El huevo de Pascuas es un emblema de la inmortalidad que sintetiza el espíritu de esas creencias La crucifixión de Cristo en Viernes Santo parece a primera vista pertenecer al mismo modelo de simbolismo de fertilidad que se encuentra en los rituales de otros salvadores como Osiris, Tammuz, u Orfeo. En las tumbas antiguas de Suecia, Finlandia y Rusia se encuentran huevos de barro depositados como emblemas de la inmortalidad. Se cree que constituyen un símbolo de resurrección y de renacimiento. El muerto sale de su tumba, de la misma forma que el ave viva sale de su cascarón. Lo mismo podemos decir de Grecia, donde las estatuas del dios Dionisios, descubiertas en Tebas, llevan un huevo en la mano.
De la dualidad que conforma la luz y la oscuridad surge la sombra, que para existir necesita la presencia de las dos. Sin luz la sombra no emergerá, y sin oscuridad tampoco podrá manifestarse. Necesita de la armonía de estas fuerzas opuestas. Trasladando estos hechos al área de la psicología y las emociones, Gustav Jung, pionero de la psicología profunda define la sombra como el aspecto inconsciente de la personalidad, caracterizado por rasgos y actitudes que el YO consciente no reconoce como propios.
La sombra hace referencia a todos aquellos pensamientos, conductas o emociones que creemos que son malas bien sea por la educación recibida en la familia o porque contradicen los estándares sociales. Por tanto, con la nalidad de encajar y de ser aceptados, reprimimos estos aspectos de nuestra personalidad y nos mostramos
al exterior de la manera que se espera de nosotros. Son esos defectos o partes negativas de nuestra personalidad que no queremos ser ni mostrar. La sombra se comporta respecto a la conciencia como compensadora, y su in uencia puede ser tanto positiva como negativa.
Somos luces y sombras y en la aceptación de ambos aspectos, radica la buena sintonía de las relaciones humanas.


Aquesta obra pertany a la Dissetena edició / 2023
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